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sábado, enero 31, 2026

    Encuentran huesos de animales de hace más de 10 mil años

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    Encuentran huesos de animales de hace más de 10 mil años

     

    Más de un centenar de huesos de animales y algunos ejemplares posiblemente humanos de finales del periodo Pleistoceno, es decir, de hace más de 10 mil años, fueron hallados en Atotonilco de Tula, Hidalgo. 

    México, 31 Ago. (Notimex).- Ello ocurrió durante los trabajos de construcción de una planta tratadora de aguas residuales, donde arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) efectuaron el rescate.

    Los restos óseos de animales extintos, -algunos de los cuales llegan a medir hasta 1.60 metros-, corresponden a costillas, vértebras, cráneos, maxilares, defensas (colmillos), cuernos y caparazones, de especies tales como gliptodonte, mastodonte, mamut, camello, equino, venado, posiblemente bizsonte y otras aún sinidentificar.

    En el conjunto de huesos de megafauna, también se descubrieron dos herramientas de piedra de la misma época, que permanecieron sepultados por milenios cerca del sitio donde hoy desemboca el cauce del drenaje profundo de la Ciudad de México. El salvamento de estos vestigios requirió de minuciosas labores de excavación arqueológica que duraron cinco meses.

    Se trata del hallazgo más numeroso y variado de restos de megafauna extinta, encontrados juntos, registrado hasta el momento en la Cuenca de México, destacó la arqueóloga Alicia Bonfil Olivera, al dar a conocer el descubrimiento que permitirá obtener información amplia sobre la variedad de especies animales que convivían en esta parte del país hace 10 mil ó 12 mil años; tentativamente datan de la última etapa del periodo Pleistoceno, durante el cual se dieron las últimas glaciaciones de la denominada Era de Hielo.

    La localización de tal cantidad de animales de esa época sucedió durante las excavaciones, que en ocasiones alcanzaron hasta 20 metros de profundidad, para la creación de una planta tratadora de aguas negras, cercana al río El Salto.

    En el lugar también se hallaron dos herramientas de pedernal trabajadas por el hombre; la antigüedad del conjunto de vestigios se estima entre 10,000 y 12,000 años, lo cual se confirmará en la siguiente etapa del proyecto.

    Los restos óseos estaban en una capa de arena cuyos sedimentos indican que en aquella época existieron cauces que arrastraban corrientes de agua y lodo desde las partes altas hacia el río, lo que ocasionaba deslaves y arrastraba a su restos de animales y tal vez de humanos.

    Bonfil Olivera sugirió que dichos restos fueron arrastrados, porque además de los huesos aislados y revueltos de megafauna, se encontraron segmentos de animales, entre ellos una columna vertebral completamente articulada, el cráneo y algunas de las costillas al parecer de un camello; así como un cráneo de mamut con su respectiva defensa, los cuales no llegaron completos a la ribera del río; y varios pedazos del caparazón de un gliptodonte, animal parecido al armadillo pero del tamaño de un Volkswagen, que habitó América hace 10,000 años.

    La arqueóloga comentó que la escena del deslave se completa a un kilómetro de distancia de la obra, a la orilla de un manantial donde los trabajadores de la obra encontraron los restos de un mamut joven, mientras ampliaban el camino para meter pipas que cargaran agua potable.

    Las excavaciones arqueológicas se llevaron hasta ese punto, "ahí nos percatamos que el mamut no estaba completo, seguramente hubo corrientes de agua que lo fueron desmembrando". Del animal se encontraron costillas, vértebras, huesos largos de las extremidades, una parte del cráneo y el maxilar sin muelas, en tanto que las defensas se habían astillado y solo se pudo verificar la huella de éstas que quedó marcada en la tierra.

    Alicia Bonfil destacó que en el mismo sitio en el que se encontraron los huesos del mamífero extinto, se halló un diente humano que de acuerdo con el contexto arqueológico es de la misma época que los restos del animal, aunque no tienen una asociación directa.

    La arqueóloga del INAH explicó que tanto las defensas como el cráneo del mamut se encontraron en dirección al ojo de agua, señal de que el animal bajó a tomar agua y seguramente quedó atrapado en el fango del terreno que rodeaba al manantial.

    Las excavaciones para construir dicho sistema de tratamiento de aguas negras del Distrito Federal y zona conurbada del Estado de México, abrieron la ventana de un pasado que permaneció sepultado 10 metros bajo tierra durante 12 mil años, en una investigación que solo fue posible de realizar aprovechando las obras de desarrollo urbano, finalizó Bonfil Olivera.

     

     

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