Por unanimidad, con 101 votos a favor y cero en contra, el Senado de la República aprobó la nueva Ley de Amparo, reglamentaria de los Artículos 103 y 107 constitucionales, luego de un proceso legislativo que duró dos años.
En tribuna, el presidente de la Comisión de Justicia, el panista Roberto Gil Zuarth, recalcó “que es una buena ley para todos, que fue objeto de profundos y largos debates y hoy las dictaminadoras aceptaron las ocho modificaciones que formularon los diputados a esa reforma. Entre ellos se mantiene que la suspensión provisional no opera cuando se trata de amparos para empresas de bienes concesionados por el Estado.
Al respecto el perredista Benjamín Robles Montoya recalcó que se trata de una legislación garante, de defensa de los derechos humanos, muy lejos de lo que se ha especulado en relación a que restringe derechos empresariales.
Insistió en que la ley privilegia la condición humana y el libre ejercicio de los derechos humanos, por lo que es una legislación digna de los mexicanos.
El perredista recalcó que en la exposición de motivos se incluyó una explicación puntual del contenido del primer párrafo del artículo 165 de la misma, ya que había dudas de la posibilidad de que ese ordenamiento permitiera una prolongación indefinida de la privación de la libertad de las personas.
La priísta Cristina Díaz, presidenta de la Comisión de Gobernación, felicitó a las bancadas por la aprobación finalmente de esta reforma.

















