
Los Angeles.- Francisco Cortéz López, el inmigrante oaxaqueño enfermo de diabetes, insuficiencia renal y quien debe recibir diálisis dos veces por semana desmintió a las autoridades del Servicio de Inmigración y Naturalización (ICE) en el sentido de que él haya firmado su deportación voluntaria de Estados Unidos a Tijuana, México.
"Es falso que se me haya ofrecido la oportunidad de ser puesto en libertad bajo una orden de supervisión de mi estado médico cuando me regresaran a México", dijo Cortéz López "También es falso que yo haya dicho que prefería que me deportaran".
Según su doctor, Lin Seng del Huntington Dialysis Center, Francisco, además, está en línea para calificar para un trasplante de riñón en seis meses.
La odisea del mexicano comenzó en 1996 con el engaño de un notario quien le hizo creer que podía solicitar la residencia en Estados Unidos mediante asilo político.
Y, aunque peleó su caso, su solicitud fue denegada y en 1998, -sin que su abogado le notificara- Francisco recibió una orden de deportación.
Ahora, su esposa Teresa Chávez y sus tres hijos ciudadanos estadounidenses esperan que la petición de una visa humanitaria, hecha por la abogada Meredith Brown pueda brindarle la posibilidad de regresar a su hogar, en Pasadena, California.
'NO SE LO PUEDEN LLEVAR, ESTA RECIBIENDO DIALISIS'
Entrevistado vía telefónica dijo que la madrugada del 15 de noviembre, su esposa Teresa Chávez abrió la puerta. "Eran como las 5:00 de la mañana; estábamos dormidos, tocaron la puerta y a mi esposa le dijeron que andaban buscando a una persona. Le dieron el nombre de una persona desconocida", dijo.
-¿Está su esposo?", preguntaron los agentes de ICE.
"Si, pero está dormido", respondió la esposa de Francisco, Teresa Chávez. En ese momento el salió de la cama y fue a indagar lo que sucedía.
A Cortéz López cuestionaron si conocía a la persona que buscaban las autoridades.
"Les dije que no sabía nada, y entonces me preguntaron dónde estaba mi carro".
-"Salgase, queremos hablar con Usted", fue la orden recibida. "¿Tiene carro? Enséñenoslo".
"Fuimos al estacionamiento de atrás de mi casa y ahí me dijeron ¿Qué paso con tu caso de migración?
"Está en proceso", les respondí y no me creyeron.
"No tú tienes una orden de deportación", aseguraron los agentes de ICE.
Cortéz López narró que los agentes lo registraron de pies a cabeza.
"No se lo pueden llevar, él está recibiendo diálisis", clamó la esposa.
"Simplemente, me esposaron y me metieron a una camioneta", dijo el inmigrante.
Francisco Cortéz López fue llevado en pijamas al centro de detención de inmigración, en el centro de Los Angeles. De ahí, en el curso de seis horas ya estaba en Tijuana.
"El agente ya sabe que tu estas recibiendo diálisis, él ya sabe de tu caso, así que no te preocupes", le dijo un agente a Cortéz López. "Yo solo les dije 'OK, está bien'; pero yo me negué a firmar cualquier papel, y enseguida me tomaron las huellas digitales.".
"El oficial vino y me agarró la mano y puso mi dedo en la tinta, y mi huella en el papel, pero es mentira, yo nunca les dije que estaba de acuerdo en que me deportaran".
La detención del inmigrante mexicano ha causado furor entre los defensores de los derechos de los inmigrantes, porque, además, Francisco fue deportado y no se le dio la oportunidad de llevar consigo sus medicamentos para el control de los niveles de azúcar en la sangre y colesterol.
"Mi esposa solamente alcanzó a darme unos zapatos, calcetines, un pantalón, una chamarra y 5 dólares".
¿Usted supo alguna vez que tenía en su contra una orden de deportación, desde 1998?
"No, nunca supe de esa orden; mi caso lo llevaba el abogado Roberto Lemus. Lo único que me dijo era que mi caso había llegado a la corte federal y que le diera otros $750.00 dólares, y que después me iba a dar noticias", dijo Cortéz López.
El notario Lemus desapareció del área de Los Angeles y el caso de Cortéz López fue a parar a manos de otro abogado. Al final, debió pagar más de $7,500 dólares por la fallida representación legal.
El permiso de trabajo que tenía Francisco, también le fue revocado cuando en 1998 se determinó la orden de su deportación.
Y, antes de su expulsión de Estados Unidos, Francisco comentó que le preguntó a los agentes de inmigración, sobre él porque había demasiada prisa en su deportación.
"Tú no tienes chance [oportunidad] de nada", le dijeron.
"Pero yo necesito ver a mi abogado, a un juez", les pidió.
Otra vez, todo fue en vano: "Tú no tienes chance de nada".
















