Inculcarles valores y civismo es determinante en su desarrollo. No basta con decirles lo que tienen que hacer, sino que tenemos que predicar con el ejemplo. Debamos amarlos, educarlos, impulsarlos y guiarlos por el camino correcto, el de la verdad, la entrega, la dedicación y la honestidad. Con esto los preparamos para dejarlos volar. No podemos saber qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos, pero sí qué hijos queremos dejarle a este mundo.
La tarea de educar es la más difícil que hay, pues aún no tenemos una universidad para aprender a hacerlo. Si existiera, no sería eficiente, ya que cada hijo es único. Confucio decía: “educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío”. Hay que tener cuidado si les ponemos todo en bandeja de plata porque les estaremos haciendo un daño.

















