
Washington, 24 Dic (Notimex).- Estados Unidos y Cuba reabrieron el pasado 20 de julio embajadas en sus respectivas capitales, por primera vez desde su rompimiento de relaciones en 1961.
El primer minuto del lunes 20 de julio marcó legalmente el momento del restablecimiento formal de relaciones diplomáticas, como parte del histórico acuerdo alcanzado entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, a finales de 2014.
En Washington, más de 500 invitados asistieron la mañana de ese lunes a la ceremonia formal de izamiento de la bandera roja, azul y blanca de Cuba en la ex Sección de Intereses, un acto que fue encabezado por el canciller cubano Bruno Rodríguez.
En La Habana, el lienzo de las barras y las estrellas se izó 25 días después, el 14 de agosto, en una ceremonia que fue encabezada por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, en el marco de una histórica visita a la isla.
Ese lunes 20 de julio, el reloj marcaba exactamente las 10:36 horas locales (14:36 GMT) cuando fue izado el lábaro patrio cubano.
Más de 500 invitados, además de centenares de periodistas, activistas y curiosos fueron testigos del acto que marcó un hito histórico.
El acto fue encabezado por el canciller cubano Bruno Rodríguez, e incluyó a una delegación estadunidense liderada por la secretaría de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, en el edificio que funcionó como sección de intereses desde la década de 1970.
Mientras activistas latinoamericanos saludaron la reapertura de embajadas y pidieron el fin del bloqueo que pesa contra la isla caribeña, algunos exiliados cubanos demandaron de la administración del presidente Barack Obama mayor presión en el tema de los derechos humanos.
Ese día, el secretario de Estado, John Kerry, anunció que viajarái a La Habana el 14 de agosto, a fin de encabezar la ceremonia para izar la bandera de Estados Unidos en su embajada en Cuba, en el marco del restablecimiento de relaciones bilaterales.
Kerry, quien habló después de una reunión con el canciller cubano Bruno Rodríguez, la primera de un jefe de la diplomacia cubana desde 1958, calificó la jornada de reapertura de relaciones como “histórica” y las conversaciones como “muy constructivas”.
“Hemos dado un paso histórico, retrasado por mucho tiempo, en la dirección correcta. Para avanzar ambos gobiernos deben proceder en un espíritu de apertura y respeto mutuo”, señaló. Algunas partes de su discurso fueron leídas en español.
Rodríguez, por su lado, insistió en la importancia de eliminar el “bloqueo” económico sobre Cuba, la devolución de Guantánamo y una compensación al pueblo cubano por los efectos del embargo.
La mañana de ese 20 de julio, el Departamento de Estado colocó la bandera de Cuba en su recibidor después de que ambos países declararon oficialmente abiertas sus embajadas capitales a partir del primero minuto de ese lunes.
El 14 de agosto, Kerry viajó a La Habana, donde dijo sentirse “como en casa” luego de ingresar a la embajada estadunidense en la isla para llevar a cabo el izamiento de bandera.
"Este es el momento de acercarnos como dos pueblos; ni enemigos ni rivales, sino vecinos. Es el momento de desplegar nuestras banderas, enarbolarlas y hacerle saber al resto del mundo que nos deseamos lo mejor los unos a los otros", externó Kerry en idioma español.
El funcionario salió en punto de las 10:00 horas de ese 14 de agosto a la explanada del patio de la representación diplomática para llevar a cabo el izamiento de bandera de la Unión Americana tras 54 años del rompimiento de las relaciones, en enero de 1961.
El edificio que por 54 años permaneció como oficinas de trámites, luce nuevamente con el nombre de "Embassy of the United State of America", Embajada de Estados Unidos de América, y con la bandera de la barra y las estrellas.
John Kerry mencionó que ese acto era el símbolo de las relaciones diplomáticas después de 54 años de distanciamiento y que se trataba de la primera vez que un secretario de Estado norteamericano visitaba Cuba desde 1945.
















