
Entre el malestar interior y el peligro exterior, el presidente Joe Biden presentará su primer discurso sobre el Estado de la Unión, en un momento de fuerte tensión en el que busca navegar la salida de la pandemia, relanzar sus planes para el país y enfrentar la agresión rusa.
La Casa Blanca había concebido el discurso del martes por la noche como una oportunidad para destacar la mejoría de las perspectivas en cuanto al coronavirus y caracterizar las prioridades de la política interior como medio para reducir los costos para las familias acosadas por una inflación galopante. Pero ha adquirido una nueva importancia con la invasión rusa a Ucrania y las amenazas nucleares del presidente ruso Vladimir Putin.
Biden planea destacar el valor de los defensores ucranianos y la determinación de una alianza occidental revitalizada que ha rearmado a las fuerzas armadas ucranianas e impuesto sanciones a Rusia para paralizar su economía.
El mandatario hablará sobre “la importancia de Estados Unidos como líder en el mundo, defensor de los valores, defensor de las normas globales, pero también de los esfuerzos que ha realizado para mitigar el impacto sobre la gente aquí”, dijo el lunes la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.
El presidente hablará ante un recinto colmado en el que el uso de la mascarilla es optativo, una señal de que disminuye la amenaza del coronavirus. Pero también hablará en un Capitolio rodeado por vallas debido a los temores por la seguridad desde la insurrección del año pasado.
















