Nochebuena, flor sagrada y símbolo de la Navidad; producción récord

La flor atesorada por los mexicas tiñe las fiestas decembrinas de hoy; en el suelo de conservación se cosecha con amor y sabiduría

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Nochebuena, flor sagrada y símbolo de la Navidad; producción récord
En el invernadero San Marcos viven osos y duendes, pequeños guardianes que reciben a los visitantes. Foto: Excelsior

La zona de conservación de las alcaldías de Xochimilco y Tláhuac amanece distinto cuando llega la temporada de la Nochebuena.

El aire huele a tierra húmeda y a trabajo silencioso, ese que empieza meses antes de que  los invernaderos se tiñan de rojo, naranja o blanco.

Los antiguos mexicas le daban propiedades místicas a la Cuetlaxóchitl, una planta ligada a la pureza y al renacer de los guerreros muertos en batalla.

Mucho después, en 1828, el diplomático estadunidense Joel Roberts Poinsett se la llevó a Estados Unidos y, sin proponérselo, abrió el camino para que la planta viajara por el mundo.

La flor mexicana emigró, mutó, regresó, cambió de colores y hoy crece en más de setenta variedades.

En esta temporada, en los viveros de Xochimilco, 216 productoras y productores del suelo de conservación lograron una cosecha histórica: 1.8 millones de plantas.

Las zonas con mayor producción fueron San Luis Tlaxialtemalco, San Gregorio Atlapulco, Santiago Tepalcatlalpan, San Juan Ixtayopan, los barrios tradicionales de Xochimilco y Tulyehualco.

Humberto Adán Peña Fuentes, titular de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr), dijo que se invirtieron 5.4 millones de pesos para apuntalar la floricultura porque en esta zona la nochebuena no solo mueve la economía, también sostiene una identidad.

“El año pasado fueron 1 millón 700 mil, este año, 1 millón 800 mil; es uno de los años más productivos en la historia de esta flor, emblemática de la Ciudad de México”, dijo.

Agregó que se abrieron nuevos espacios de venta, desde el Monumento a la Revolución hasta el Zócalo. Todas son plantas provenientes del suelo de conservación.

En el vivero Xochitlán, Francisco Gómez Labastida camina con la calma de quien lleva media vida cuidando plantas. Explica que la producción arranca en marzo, cuando las plántulas llegan al invernadero. A partir de ahí el proceso se divide en etapas.

 Crecimiento, trasplante, pinchado y, más adelante, el trabajo clave: modificar el fotoperiodo para que las hojas pigmenten. Él mismo señala el centro amarillo de una planta y dice, casi entre risas, que esa es la verdadera flor, no las hojas rojas que solemos admirar.

Francisco conoce más de setenta variedades, aunque sabe que en Estados Unidos trabajan decenas más. Habla del embajador Poinsett, de cómo en las universidades norteamericanas modificaron su genética para hacerlas más compactas, resistentes y coloridas.

“Está documentado que en el año de 1825, el embajador de Estados Unidos en México, Robert Poinsett vio la planta de Nochebuena en Taxco, Guerrero, y de ahí se la llevó para Estados Unidos, donde la empezaron a trabajar en ciertas universidades”, relata.

Unos metros adelante, en el invernadero San Marcos, Martha Patricia Gómez Trejo acomoda macetas mientras cuenta que su familia suma cerca de 200 años dedicada a esta flor.

Aún recuerda a su padre, que dejó de trabajar a los ochenta y tantos años hace apenas una década, caminando entre plantas.

Produce alrededor de cuarenta mil nochebuenas por temporada. Conoce la historia reciente de las variedades como quien recuerda a viejos amigos. Antes reinaba la Sulgi, de pétalos grandes, aunque con el tiempo fue desplazada por la Prestige, de color más intenso. La gente quería un rojo más fuerte y la planta terminó imponiéndose.

En su invernadero también viven osos y duendes, pequeños guardianes que ella acomoda para recibir a los visitantes.

Detrás de las flores hay otro trabajo: Beatriz Lizbeth Castillo Ávila, técnica social, acompaña a los productores para fortalecer su organización y vigilar temas de sanidad. Algunas unidades están en zonas de canales, así que los mismos productores la transportan en trajineras o lanchas.

Beatriz revisa hojas, anota dosis, supervisa bitácoras. Cuando detecta una plaga, se coordina con Corenadr para llevar muestras y obtener diagnósticos. Este año, dice, hubo pocas enfermedades.

La nochebuena, que terminó convertida en símbolo mundial de la Navidad, sigue ligada a la tierra que la vio nacer.

Fuente:

Raúl Flores-https://www.excelsior.com.mx/comunidad/nochebuena-flor-sagrada-y-simbolo-de-la-navidad-produccion-record/1756045

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