OTRA VISIÓN
por Jorge Fernández H.
Jueves 8 de enero de 2026

CUANDO LA VIDA FLOTA EN SILENCIO: El Maravilloso mundo de los Peces!!!

Hay mundos que no hacen ruido, pero transforman el alma.
Hay universos pequeños, contenidos en vidrio y agua, que nos enseñan más de la vida que muchos discursos largos y apresurados.
Hoy quiero hablar de uno de ellos: el maravilloso, profundo y conmovedor mundo de los peces.

Todo comenzó, como comienzan las grandes historias, con una sola pecera. Una, que compré al acompañar a mi esposa a comprar una más grande para sus 2 tortugas que habían crecido!
A partir de ahí, fuimos comprando una y otra y colocando distintas especies, disfrutándolo, admirándolas y cada vez teniendo, conociendo y amando, una especie más, hasta tener HOY, en casa, 39 peceras y reconociendo que cada una de ellas es un latido distinto, una lección viva, una emoción diaria, la presencia de Dios en nuestra casa!

Tenemos desde peceras sencillas de carpas grandes, medianas y pequeñas.

Una exclusiva de carpas blancas, elegantes, serenas, como si llevaran puesta una túnica de paz; otras de velo de novia, que se mueven con una delicadeza que enternece.

Tenemos otra con cíclidos imponentes: midas grandes, terror verde, leopardos majestuosos, africanos de carácter fuerte y colores profundos.

Destacan 2 peceras de pericos tiger, una de pericos tiger naranjas y otra de pericos tiger amarillos, vibrantes, llenas de vida.

Y cómo no detenernos ante las monjas: dos peceras hermosas, cada una con más de 200 monjas, un espectáculo de movimiento y color que hipnotiza y emociona.
Verlas nadar juntas es entender lo que significa armonía.

Tenemos una pecera con 10 texanos grandes y otra con goldfish japoneses…

… otra con más de 70 Mollys, de distintos colores y arriba de cada pecera grande, como un pequeño cielo protector, hay una bettera con seis divisiones y en cada una, un betta diferente!
Ocho betteras ya, machos de distintas especies, intensos, elegantes, orgullosos de su colorido y una pecera especial con 35 bettas hembras, cuando nos decían que poner 3 era malo, porque se iban a pelear! Pues de 3 en 3, metimos 35 y aprendieron a convivir!

Disfrutamos profundamente una pecera con más de 20 navajas y otra con más de 20 viudas, sobrias, bellísimas.

Y cómo olvidar las dos peceras de los ángeles: grandes, medianos, pequeños, flotando como si supieran que su nombre no es casualidad.

Cerramos con las peceras más pequeñas pero no menos importantes: la de yohannis, abejas y comandos, cíclidos pequeños llenos de energía, y otra con texanos chicos, Midas chicos y algunas especies más, que anuncian futuro.

Pero más allá de la cantidad, de las especies o del colorido, esta afición es una escuela del alma, tener peces es aprender a vivir despacio, es encontrar tranquilidad, paz y silencio en medio de un mundo que corre sin detenerse, es amar la vida desde lo pequeño,
comprender que dar vida también es cuidarla y así reflexionar que de igual manera, con pasión, disciplina, amor, entrega y cuidados, debemos cuidar nuestra propia vida!!!

En casa han nacido ya tres camadas de peces leopardos. Hoy tenemos tres peceras de alevines, de distintos tamaños, más de 100.
Cada una con alrededor de 30 o 40 pequeñas vidas que lograron sobrevivir, porque en la naturaleza y también en el acuario, no todo es fácil, los padres, a veces, se comen los huevecillos y ahí entra el ser humano: atento, cuidadoso, protector.

Cuando un pez se enferma, no hay reloj, hay desvelo; hay paciencia, hay noches largas y días de observación; hay amor silencioso, porque quien cuida un pez aprende a respetar la vida sin aplausos.

Ver los colores, las formas, las especies, el orden natural que se manifiesta en el agua, nos hace amar más la vida, reconocer la presencia de Dios y entender su mensaje: la vida es frágil, hermosa y sagrada, por ello, debemos honrarla y cuidarla!

Ojalá esta columna despierte algo en ustedes: Curiosidad. Emoción, Paz y ojalá alguien, al leerla, decida poner una pecera en su casa y sin darse cuenta, abra una ventana a un mundo que sana, educa, acompaña y conecta nuestra comunicación con Dios!

Porque en el silencio del agua, la vida habla, Dios nos habla y quien aprende a escucharla, a escucharlo, nunca vuelve a ser el mismo.
MÉXICO VIVE!!!
VIVA MÉXICO!!!



