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domingo, febrero 1, 2026

    Dionisio y la vid; aún seguimos padeciendo los efectos: Desmitificando los mitos.

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    ¿A qué se refiere la expresión “desmitificar los mitos”? Generalmente tenemos una idea errónea de lo que son los mitos, catalogándolos como simples y falsos relatos, fantasía, mentiras o incluso cortinas de humo en los tiempos más recientes y para efectos de la salud mental se llega a aceptar como patología algo llamado “mitómano” que refiere a una persona que dice muchas mentiras. 

    Constantemente escuchamos decir “eso es mito” cuando se pretende indicar que algo es falso, o “es un mitotero” cuando se trata de alguien que inventa cosas, pero los mitos no son mentiras ni fantasía, van mucho más allá de ser simples relatos en los que se refleja la visión que cada cultura tiene del mundo que los rodea. Concretamente se puede decir que los mitos son un paradigma que establece el orden, explica la razón de las cosas y acciones naturales y humanas y la constancia de que en algún momento el mundo que se conoce cambiará o se destruirá.

    En toda sociedad existen mitos de creación, como el de Huitzilopochtli y Coyolxauhqui (el sol y la luna) entre los mexicas; mitos que establecen orden, como el de Cu Chullain en Irlanda que explica porque los romanos no ocuparon esa isla; mitos de destrucción como los jinetes del Apocalipsis; con los cuales estamos en contacto directo día a día.

     


    No es necesario viajar al pasado mediante los libros a la edad antigua o vivir en un pueblo apartado para tener contacto con mitos, así como los mitos no se han terminado de crear, porque incluso en las sociedades industriales se siguen creando mitos. Un ejemplo de eso es el famoso “Grito de Dolores”, el cual representa un hecho real y es un mito en cuanto que estableció un orden y una forma de iniciar un movimiento armado que posteriormente definiría el nombre y territorio de una nación.

    Los mitos nos permiten entender el mundo que nos rodea complementándolos con aspectos fantásticos que facilitan la comprensión y sobre todo que atraen la atención, pero esos aspectos fantásticos no están presentes por casualidad, sino que son una manera de entablar un diálogo con los elementos de la naturaleza y las creencias que actúan en nuestras vidas, a las cuales se les da vida como personajes o factores importantes en los mitos.

    Es importante aclarar que a pesar de que los mitos en la antigüedad estaban relacionados con la religión oficial de cada región, un mito no depende directamente de la religión, más bien la religión y los mitos son una muy importante parte de la cosmovisión de cada cultura.

     

    Para poder comprender mejor el contexto en el que se encuentran los mitos, a continuación presento el mito de “Dionisio y la vid” de la Grecia Helénica que nos es familiar a todos directa o indirectamente:

     

    Dionisio era un dios griego al cual le fascinaba estar en fiestas, se la vivía todo el tiempo en reuniones y era muy popular entre sus congéneres. Cierto día, Dionisio regresaba a Creta de una fiesta, cuando en el camino se encontró una pequeña semilla que llamó mucho su atención y se gano su fascinación. Recogió esa semilla y conforme seguía caminando comenzó a brotar la raíz, comenzó a crecer más y más y la tuvo que poner en un hueso de pájaro, siguió creciendo y la tuvo que poner en un hueso de león, aún así la raíz siguió creciendo y la puso en un hueso de burro.  Cuando llegó a su jardín, la plantó y surgió una planta que daba un fruto llamado vid, que nosotros conocemos como uva. Dionisio dejó fermentar el jugo de está fruta y obtuvo el vino con el que seguiría divirtiéndose en sus fiestas, descubriendo que cuando el consumo apenas comienza los que lo toman se comportan como pajaritos, platicadores y cantarines pero si continúan bebiendo se tornan agresivos como leones y finalmente si continúan se embrutecen tanto hasta quedar como un burro.

     

    Como puede ver, querido lector, los griegos tenían una explicación del origen del vino y de los efectos que este produce, así como la razón de que se ingiera en fiestas e incluso, al tratarse de un dios, se explica el tibio elitismo que hay alrededor del vino, y como podrá darse cuenta, no es una mentira lo que el mito relata. Posiblemente Dionisio nunca bajo a la tierra y sembró la semilla, pero si podemos ver los efectos que el vino y el alcohol en general nos produce en las diferentes maneras en que lo hacemos.

     

    En conclusión, es fundamental entender a los mitos como lo que son, productos de la construcción y pensamiento humanos y no simples mentiras o falsedades, porque los mitos tienen una enorme importancia en nuestras vidas y sociedades; como factores de orden, creación, destrucción, fundamento de la tenencia de una tierra, la justificación de las conquistas, justificación de los grupos que ejercen el poder y el origen que cada sociedad se atribuye a si misma y el origen que cada sociedad le atribuye a los otros. 

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