
Las empresas ensambladoras de vehículos en México seguirá sufriendo el desabasto de semiconductores, bajo un panorama incierto de sus respectivos impactos negativos en la producción, exportación e inventarios de unidades, y que podría normalizarse hasta junio próximo, afirmaron dirigentes del sector automotriz.
Luego de que la producción automotriz cayó 15% en enero y se interrumpió el dinamismo de recuperación de los últimos meses, Fausto Cuevas, director general de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), dijo que las armadoras ya han tomado diferentes medidas, como paros técnicos, tal es el caso de General Motors o Audi, pero será hasta el segundo semestre cuando “podría haber una luz” de mayor abasto de chips que mejoren la situación.
“El problema de los semiconductores se va a normalizar hasta mayo y junio”, consideró Óscar Albín, presidente de la Industria Nacional de Autopartes (INA).
En conferencia de prensa, el dirigente de la industria de autopartes en México comentó que en Estados Unidos, los legisladores representantes de los estados que son fabricantes de vehículos han solicitado al gobierno de Joe Biden que intervenga para apoyar y acelerar la instalación de plantas de chips en Norteamérica, a fin de que no se afecte a la industria.
Albín sostuvo que en México difícilmente se instalaría una planta de semiconductores, y será más viable que se fabriquen en Estados Unidos por tener una industria automatizada, a diferencia de la mexicana que opera con mano de obra.
Explicó que los chips están ubicados en distintas partes de los vehículos, desde las llantas al poseer el componente electrónico que manda la señal a la computadora, en el momento en que un neumático está bajo. O bien, en el asiento del conductor y acompañante, que suena la alarma del cinturón de seguridad, cuando no se ha sujetado.
La semana pasada, General Motors anunció que a partir de esta semana llevaría a cabo paros técnicos para reducir la producción, por el desabasto de semiconductores.
La industria automotriz es una de las consumidoras importantes de semiconductores, pero ante el cierre de actividades por el Covid en el mundo y la demanda creciente de la industria de tecnología (por la fabricación de celulares, pantallas, otras dispositivos), llevó al desabasto de los chips.
















