
La presión internacional contra Nicolás Maduro entró en una fase decisiva, con señales simultáneas de asfixia diplomática desde Estados Unidos y gestos de acogida desde Bielorrusia, lo que abre la puerta a un posible final de ciclo en Venezuela.
De acuerdo con reportes de Reuters, el mandatario venezolano transmitió a Donald Trump, en una llamada realizada el 21 de noviembre, su disposición a abandonar el poder si él y su familia recibían una amnistía legal plena. La conversación se produjo mientras Estados Unidos intensifica sanciones, confisca petroleros y amplía su despliegue militar en el Caribe.
En paralelo a esa presión, Alexander Lukashenko, presidente bielorruso y aliado cercano de Vladimir Putin, sostuvo dos encuentros en menos de tres semanas con Jesús Rafael Salazar Velázquez, embajador de Venezuela en Moscú.
El 25 de noviembre, el propio Lukashenko expresó que Maduro “siempre es bienvenido” en Bielorrusia y sugirió que había llegado “la hora” de que realizara una visita. En la reunión más reciente, insistió en que ambos gobiernos ya habían acordado “coordinar ciertos asuntos”, una frase que en la región se interpreta como la antesala de un eventual refugio político.
Llamada entre Maduro y Putin
Rusia también intervino para apuntalar a Maduro. En una llamada telefónica ayer, Putin reafirmó su respaldo “firme” al gobierno venezolano y denunció la presión externa. Moscú y Caracas destacaron la continuidad de proyectos económicos y energéticos bilaterales, mientras el Kremlin subrayó que la comunicación con el líder chavista permanece abierta de forma permanente.
Sin embargo, la ofensiva estadounidense no cede. Washington confiscó el petróleo de un buque interceptado frente a las costas venezolanas e impuso nuevas sanciones contra tres sobrinos de Maduro, junto con empresas navieras ligadas al transporte de crudo.
Funcionarios estadounidenses describieron la operación como un golpe directo al “régimen socialista” de Caracas y la integraron a una estrategia más amplia que incluye vigilancia en alta mar, decomisos y acciones legales contra figuras cercanas al mandatario.
Trump declaró esta semana que los “días de Maduro están contados”, reforzando la percepción de que cualquier negociación sobre su salida se desarrolla con plazos comprimidos.
Ofrecimiento colombiano
Incluso aliados regionales han comenzado a posicionarse: la canciller de Colombia, Rosa Villavicencio, afirmó que su país no descartaría concederle asilo, aunque admitió que Maduro “podría preferir un lugar más distante y más tranquilo”.
Con Putin ofreciendo respaldo, Lukashenko abriendo una puerta de escape y Trump
endureciendo las condiciones, el futuro de Maduro parece desplazarse de la retórica a la logística.
El posible refugio de Maduro en Bielorrusia emerge como una opción concreta, mientras Venezuela se adentra en un punto de no retorno.
Fuente:
Ricardo Preza-https://24-horas.mx/mundo/maduro-explora-asilo-en-bielorrusia-bajo-presion-de-eu/
















