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lunes, febrero 2, 2026

    Pianista Alfredo Rodríguez orgulloso de defender sus raíces e influencias

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    • Su objetivo en la música, alcanzar los sonidos de su interior y dejar claro de dónde viene y a dónde va

    Montreal, 5 Jul (Notimex).- Satisfecho con el rumbo que lleva su carrera, el joven pianista cubano Alfredo Rodríguez (1985) lamentó que no pueda ser profeta en su tierra, ya que tras su salida a Estados Unidos, donde radica desde hace varios años, nunca lo han invitado a tocar y a mostrar su talento entre sus compatriotas.

    Aclamado en escenarios de Europa, Estados Unidos y Canadá, donde el fin de semana abrió el concierto estelar de UZEB, en el 38 Festival Internacional de Jazz de Montreal (FIJM), Rodríguez criticó que en la isla prevalezca esa situación indignante que hace tan difícil a cualquier cubano en otro país ser apoyado por los suyos.

    “Me duele en el alma”, dijo, tras recordar que lo que él hace fuera de Cuba es precisamente “defender nuestra cultura, mis raíces”.

    En entrevista con Notimex, aclaró que no está en contra de que las oportunidades sean para quienes, por una u otra cosa, decidieron quedarse, “pero no le veo sentido que a nosotros no se nos considere, pero bueno, para gustos colores y yo seguiré adelante y nadie me va a parar”, aseveró.

    Inquirido sobre si vivir fuera de Cuba lo ha hecho perder de alguna manera sus raíces, rechazó que eso sea así y recordó que aunque lo permean influencias de músicos como Keith Jarret, Mile Davis o Telonius Monk, sigue fuertemente identificado con lo latino.

    “Yo siempre trato de mantener mis raíces en lo que yo hago, mi raíz cubana, la música latina que he estudiado por muchos años, la de todos los países, México, Brasil, Puerto Rico, pero también llevo muchos años escuchando música de Estados Unidos, especialmente jazz”, entonces es lógico que también tenga esa influencia.

    Rodríguez también ha estudiado muchos años la música clásica y toca con pulcritud música de Bach, Mozart, Ravel, Rachmaninov, “entonces yo creo que mi música es un poco de todo eso”, aunque, acotó, él trata de llevar sus influencias a la par, porque no le gusta que su música sea etiquetada en ningún snetido. “Para mí, eso es como quitarle atractivo a esta aventura”, dijo.

    Y es que para Rodríguez, quien debutó con gran éxito en el jazz fest de Montreal en 2015, lo más bonito que tiene esta carrera es aprender, “porque para mí, teniendo tantas músicas como he podido experimentar en mi carrera, me da la posibilidad de enriquecer mi aprendizaje”.

    De Cuba para el mundo, aseguró, él siempre sale a mostrar lo que mejor sabe hacer, que es tocar música, expresar su mensaje, para que llegue de una manera bonita a quienes lo van a escuchar.

    “Soy un pianista y compositor cubano, con sus raíces siempre presentes en lo que hace”, subrayó, y sostuvo que cuando toca no piensa tampoco en apegarse a un estilo; “sino en lo que sus oídos creen que es lo correcto, porque creo que la música es más simple, algo para sentir, algo que te hace sentir feliz o no, y trato de que a mí me alegre la vida y enriquezca el alma”, aseveró.

    Recordó que en los tres discos que ha hecho (Sounds of space, The invasion parade y Tocororo) la mayoría de los temas son composiciones suyas, el resto algunos temas con las que creció, un poco transformadas “por lo que somos, pues son diferentes sus experiencias y las de los compositores de los 50”.

    Lo que quiere, aseguró, es “alcanzar los sonidos que están dentro de mí… quiero que la gente sepa que todos tenemos algo que ofrecer, una voz diferente, y que por mucho que nos podamos parecer, todos somos diferentes, yo trato de defender mi verdad, de dónde yo vengo y hacia dónde quiero ir”.

    Inquirido sobre el peso que tiene en su vida el productor Quincy Jones, explicó que dos cosas le cambiaron la vida, descubrir a los 13 años las posibilidades de la improvisación, a partir de un disco de Keith Jarret, y haber conocido a Quincy Jones, a quien considera una persona muy culta, llena de historias.

    Tener a Quincy “es algo que me impulsa, es una de mis mayores influencias… siempre hay cosas que aprender de él”, subrayó.

    “Que alguien joven como yo tenga la oportunidad de absorber todo ese conocimiento me hace sentir afortunado, no cualquiera tiene esa oportunidad, para mí es gasolina para el alma, siempre me dan ganas de luchar, por lo que yo pienso que vine a este mundo, que es a hacer música”, aseguró el virtuoso pianista.

    Sobre su relación con México, destacó que ha tenido oportunidad de participar en varios festivales y le gusta mucho venir a un país que considera tan rico en cultura y con mucho que ofrecer, sobre todo en materia de músicos y de jazzistas en particular, por ejemplo, y citó el caso del baterista Antonio Sánchez.

    Finalmente, respecto a si hay algún músico con quien quisiera compartir el escenario, dijo que es difícil establecerlo, que quizá, siendo Keith Jarret una de sus grandes influencias, podría salir algo bonito, pero esas cosas nunca se saben, al menos, él cree mucho en la química y esa sólo se produce hasta que uno o más artistas se suben a compartir un escenario

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