ORACIÓN POR MÉXICO
Por Jorge Fernández
Amado Dios, en la serenidad de esta mañana, me acerco a Ti con el corazón lleno de gratitud y esperanza.
Gracias por el regalo de un nuevo día, por la luz del sol que disipa las sombras de la noche y por el canto melodioso de las aves que nos anuncia el inicio de un martes lleno de posibilidades.
Señor, te agradezco por la vida que me has dado, por el aire que respiro, por mi hogar, por mi familia y por cada una de las bendiciones que colman mi existencia. Hoy, también quiero agradecerte por México, nuestro hermoso país, que nos brinda todo lo que merecemos y más. Te pido, Señor, que continúes bendiciendo a nuestra nación con paz y prosperidad.
En este día, te pido que me acompañes en cada paso que dé, que tu presencia sea mi guía y mi refugio. Permíteme, Padre, caminar con fe y prudencia, con la sabiduría necesaria para tomar buenas decisiones y la fuerza para enfrentar cualquier desafío que se presente. Ayúdame a ser una mejor persona, a dejar atrás las tristezas y las cargas innecesarias, y a vivir con la certeza de que tu amor me sostiene en cada momento.
Bendice, Señor, mi vida y la vida de aquellos que me rodean. Llena nuestros días de éxito, felicidad y bienestar. Que cada acción que realice sea un reflejo de tu bondad, y que aquellos que se crucen en mi camino puedan sentir tu presencia a través de mis actos.
También te pido por nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum, y su equipo de trabajo. Ilumina sus mentes y corazones para que tomen decisiones sabias y justas que lleven a México al éxito y a la prosperidad. Que su liderazgo sea una fuente de paz y bienestar para todos los mexicanos.
Hoy, mi anhelo es ser un humilde instrumento de tu obra, dar lo mejor de mí en cada instante y vivir en armonía con tu voluntad. Por favor, revísteme de tu amor y tu paz, y permíteme afrontar este día con un corazón agradecido y confiado en tus promesas.
Amado Dios, gracias por escuchar mi oración y por la seguridad de tu constante compañía. Saldré a enfrentar este día con alegría y esperanza, sabiendo que donde Tú estás, no falta absolutamente nada.
Amén.