
Este domingo por la mañana, el Papa Francisco llegó a Venecia en helicóptero. Lo primero que hizo el Pontífice fue reunirse con las reclusas de la cárcel de la Giudecca, y después visitó el pabellón del Vaticano en la Bienal de Venecia, llamado este año ‘Con mis ojos’, e instalado justo en el instituto penitenciario.

Junto al Papa estuvieron presentes el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del dicasterio para la Cultura y la Educación y comisario del pabellón, así como el ministro de Justicia**, Carlo Nordio**; el presidente de la Región del Véneto, Luca Zaia; el presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco; y el alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro.
A las 11 de la mañana celebró misa en la plaza de San Marcos
Acompañado por el Patriarca de Venecia Francesco Moraglia, Bergoglio se reunió con las reclusas de Giudecca. “La cárcel es una dura realidad, y problemas como el hacinamiento, la falta de instalaciones y recursos o los episodios de violencia, generan en ellas un gran sufrimiento”, dijo el Papa.
“He querido encontrarme con vosotras al inicio de mi visita a Venecia para deciros que ocupáis un lugar especial en mi corazón. Quisiera, por tanto, que viviéramos este momento no tanto como una ‘visita oficial’ del Papa, sino como un encuentro en el que, por la gracia de Dios, nos regalamos tiempo, oración, cercanía y afecto fraterno”.
“Hoy saldremos todos más ricos de este patio, quizá el que salga más enriquecido seré yo, y el bien que intercambiaremos será precioso”, dijo entonces el Pontífice.